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Cultiva más tu curiosidad y tu humildad antes que tu racionalidad.

yosorep
3 oct
3 min de lectura

Un planteamiento reiterado de Sergio Parra en su libro Sapienciologia es el de que poseer habilidades cognitivas, comprensión o conocimiento puede llevar de manera correlacionada a mayor polarización política o ideológica.


Las personas con alto nivel de razonamiento científico y conocimiento pueden tener la tendencia o la tentación de utilizar esas capacidades para justificar sus creencias en vez de ponerlas en cuestión.


Esta tendencia o sesgo cognitivo se denomina razonamiento motivado.


Consiste en poner nuestra inteligencia al servicio de la confirmación-sesgo de confirmación- de las creencias que ya tenemos en vez de buscar la verdad objetiva.


La vacuna contra esta posibilidad es la curiosidad.


Esta curiosidad es la que prevalece en estos casos sobre tener razón.


Pero hay dudas sobre la curiosidad y su prevalencia genética, cultivo personal o metodología aplicada.


En definitiva, no tenemos la respuesta para poder ser curiosos por encima de utilizar el razonamiento motivado.



Aun siendo conscientes de el valor de la curiosidad para salvar estos sesgos asociados a la inteligencia y el conocimiento, la educación en sesgos y el pensamiento crítico serán más fáciles de usar cuando combinamos curiosidad con humildad.


Esa humildad empezaría por reconocer y repetirse que uno no sabe casi nada, que no lo sabe todo y que, aun lo que sabe puede no ser cierto.


No digamos ya tener en cuenta reconocer lo que no sabemos que no sabemos…

 


Más importante de quedar deslumbrados y deslumbrar con ideas brillantes, es ser capaz de sostenerlas con argumentos sólidos que son solo posibles, claro, con actitud crítica y humildad necesaria para fraguar esos argumentos.


Deberíamos ser conscientes que la incertidumbre rodean a las creencias que manejamos, y por ello la modestia sería fundamental para no caer en el presentismo.


Ese presentismo que tanto funciona no entendiendo las ideas del pasado como no debiera permitir sostener sin argumentos las ideas que hoy tenemos.


Porque la humildad debería hacernos entender la falibilidad de nuestras ideas y la curiosidad debería confrontar esas ideas y nuestras certezas con la duda y la crítica.


El conocimiento absoluto es inalcanzable y eso a la vez de presentar una fuente inagotable de aprendizaje, debería ayudarnos cultivar y desarrollar la curiosidad y la humildad.

 


Homonoia: unidad de mente, concordia, armonía interior y social. Proviene de homo: igual, común y de noos como mente y pensamiento. Sería un ideal político y ético que empuja a vivir en armonía, sin polarizar. No hace referencia a uniformidad sino a unidad y armonía en lo esencial.

 


Señala Sergio Parra que la racionalidad no tiene tanto que ver con la inteligencia como con el carácter.


Es una especie de talante que hace que sin ella entre las cualidades personales no será posible ser racional.


Tener más educación no permite superar prejuicios, ser racional y por tanto tomar decisiones con capacidad de supervivencia.


Educar a alguien supondrá primero preparar el caldo esencial que permita que la información y conocimiento te convierta en un jardinero que sea capaz de podar y organizar tus pensamientos e ideas.


Nunca debe ser un escudo o caparazón que proteja tus ideas evitando otras.


Nuestro enemigo en este sentido serán los enemigos cada vez más relevantes en los incentivos sociales, las interferencias ideológicas y psicológicas que contribuyen a los sesgos cognitivos y emocionales.


Una idea de phronesis sobre todo esto es que la educación acumulada paradójicamente es un riesgo de más creencias absurdas.


En ese sentido, el valor de utilidad y practicidad ética que debe prevalecer en cualquier posición de phronesis desaparece cuando las ideas sesgadas nos alejan de la moral, de la capacidad de discernimiento y de actuar bien.


Y señalando a la virtud que supone el mantener un estado de homonimia, con respecto a la inteligencia se trataría de mantener una cognición conspicua que se basa en la capacidad de argumentar y tiene en cuenta los pavos reales.

 

Sergio Parra señala como modelo el de Ronald Wasserstein, señalado por el acrónimo ATOM:


·        Accept uncertainty: acepta la incertidumbre.

·        Be Thoughtful: sé reflexivo.

·        Be Open: sé abierto.

·        Be Modest as to your conclusions: se modesto con tus conclusiones.


Algo que marca la diferencia entre un buen y un mal experto es la humildad intelectual, una curiosidad inagotable y capacidad para abrazar la incertidumbre.


Adam Grant apuesta por mantener un modo científico con todo lo que conocemos y aprendemos:


·        Ser curioso con todo lo que desconocemos.

·        Dudar de todo lo que conocemos.

·        Actualizar los puntos de vista a partir de nueva información.

 

Concluimos que ser inteligente puede ser el mismo problema que ser tonto, como dos caras de una misma moneda.


Aprender más cosas no te hace más sabio hasta qué demuestras qué hacer con ese conocimiento y cómo lo haces racional.


Porque ser inteligente no es más que saber aplicar y usar aquello que conocemos a la vida.


La inteligencia sin humildad es un espejo que solo refleja su propio brillo; la curiosidad lo convierte en ventana.



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