DECIDE Y APUESTA: Annie Duke (IV)
- yosorep
- 3 ene
- 10 Min. de lectura
Actualizado: 24 ene
EL SISTEMA DE COMPAÑEROS
Cuando quizás el problema eres tú.
En muchas ocasiones los problemas que nos rodean son consecuencia de decisiones que no tomamos aceptando la experiencia de nuestros errores, sin cerrar el ciclo de aprendizaje.
La suerte existe, pero no es la responsable del 100% de nuestros errores. No es consecuencia de “lo que nos sucede”.
En estas situaciones no estamos interesados en la verdad.
El contexto también es parte a tener en cuenta. En ocasiones, las situaciones no son apropiadas para buscar la verdad o las personas no tienen interés en buscarla.
Pastilla roja o pastilla azul.
En la película de Matrix se ofrece, como en la vida misma, la posibilidad de una pastilla azul y creer lo que quieres creer, con los sesgos de confirmación, el sesgo de interés personal y el razonamiento motivado.
O la pastilla roja, buscando la verdad.
Un camino sin meta. Una llegada que se aproxima a buscarte si profundizas en “la madriguera del conejo”.
Aspirar a la verdad. Conocer el mundo como es en realidad y aspirar a ser libres.
Nuestro cerebro ha evolucionado para aceptar una versión del mundo más cómoda.
Usamos las creencias para negar las partes más dolorosas del mundo y la realidad.
La complacencia queda justificada por nuestras narrativas.
Vivir en Matrix es cómodo y por ello procesamos la información que interesa, tal y como la necesitamos para protegernos.
Renunciamos a luchar por una representación más objetiva del mundo, incómoda, pero con ventajas a largo plazo para el que acepta la pastilla roja.
¿Felicidad?...
Pero siempre será así.
Esta opción disponible no es para todos.
Es recuperar la libertad con la que nacemos y vamos escondiendo mientras crecemos.
Se trata de elección.
Pero ojo. Esa elección no debe admitir la queja.
Es un camino propio e individual, coherente, donde necesitamos y sumamos con el tiempo fortaleza, templanza, justicia y prudencia.
Es tomar de algún modo el camino del estoico y llevarlo a la práctica
La oración de la serenidad atribuida a Reinhold Niebuhr es ampliamente utilizada por Alcohólicos Anónimos como guía espiritual y emocional. Aquí tienes su versión más conocida:
“Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, él valor para cambiar las cosas que puedo, y la sabiduría para reconocer la diferencia.”
Apoyarse en un grupo maestro, personas que buscan lo mismo, que nos apoyan y ayudan a controlar los insuperables sesgos naturales, buscando la verdad, acumulando mejora desde la experiencia, cerrando los procesos de aprendizaje, para alcanzar a ver el mundo de manera más objetiva.
El grupo maestro o el equipo de toma de decisiones estará formado por amigos y familiares, un grupo informal de compañeros de trabajo.
El enfoque será modificar el contrato social y mejorar cómo decidimos, abriendo nuestra mente a un pensamiento crítico e incluso aceptar la opinión de aquellos con quienes no estamos de acuerdo, dando crédito a quien lo merece y asumiendo la responsabilidad de lo que hacemos y decimos.
Es un trabajo de incomodidad y coherencia al mismo tiempo.
Pero al mismo tiempo podemos mantenernos en ciertos aspectos pasivos frente al contrato social, evitando la confrontación dialéctica o directa.
Eso no es olvidar la búsqueda de la verdad, sino tomar una actitud menos confrontativa.
Una ventaja de este grupo es detectar nuestros sesgos y puntos ciegos, siendo más difícil esto desde fuera en un proceso de reciprocidad que beneficia a todos.
Pero todo ello sin lugar a ser una secta. Algo que va en contra de la actitud crítica.
Las personas tienen distintos propósitos de vida y normalmente no es buscar la verdad.
Pero esto no debe permitir que nos alejemos del resto de la sociedad.
Esto equilibra, pero no debe cercarnos a la comodidad conductual de otros grupos.
No todos los grupos son iguales.
Sobre la investigación referente a ciencia de interacción grupal podemos tomar como referencia la figura de Philip Tetlock, que diferencia dos tipos o estilos de razonamiento:
· Pensamiento confirmatorio. Este tipo de pensamiento amplifica el sesgo y fomenta el razonamiento motivado que busca la justificación. Distorsiona el procesamiento de información y promueve el pensamiento de grupo.
· Pensamiento exploratorio. Este tipo de pensamiento fomenta la consideración objetiva y la mentalidad abierta. Busca hipótesis alternativas y pone a prueba las propias ideas. Tolera la discrepancia buscando comprender el mundo.
Nuestra tendencia al interactuar con los demás se dirigirá hacia la confirmación de nuestras ideas como caja de resonancia.
Otra referencia fundamental es la de Jonathan Haidt del que podemos dar referencia de su libro “La mente de los justos: por qué la política y la religión divide a la gente sensata”.
El grupo puede enriquecerse con diversidades ideológicas e intelectuales, siempre que el enfoque sea buscar la verdad y la precisión por encima de la confirmación.
Deberá existir un vínculo común y destino compartido por producir razonamientos sólidos.
No ganamos apuestas o tomamos buenas decisiones porque nos esforcemos por mantener nuestras ideas, sino al contrario, por calibrar nuestras creencias y evitar predicciones sobre el futuro.
A largo plazo ser objetivo tendrá mejores resultados que estar sesgados.
Las ideas y los acuerdos de un grupo deben ser siempre alejadas de la ambigüedad tanto en su formulación como en su comunicación.
No oiremos aquello que puede estar directamente influenciado por la suerte.
Solo podemos y debemos influir sobre lo que tenemos control. Es un fundamento de la filosofía del estoicismo. Es ahí solo donde podemos descubrir dónde y cómo mejorar.
El grupo permite interactuar con personas motivadas en el mismo sentido.
Ello nos llevará no solo a tomar mejores decisiones desde la interacción con el resto, sino solos y de manera individual cuando el grupo está en nuestra cabeza y moldea nuestros hábitos.
Recompensas grupales se centran en la precisión.
Tenemos un fuerte y motivador “anhelo de aprobación”.
Queremos que la gente que respetamos tenga una buena impresión de nosotros.
Pero la aprobación es una necesidad tan fuerte que incluso la necesitamos de todos aquellos, aunque no los conozcamos.
El razonamiento motivado y el sesgo de interés personal son dos hábitos mentales profundamente arraigados.
Así funciona el cerebro.
En ese sentido las recompensas externas son un peligroso incentivo para mantener el sesgo.
Aunque ni siquiera necesario por el profundo arraigo de este tipo de conducta: difícil de cambiar, difícil de detectar y difícil de reforzar en sentido contrario o reformador.
El refuerzo externo, como en el caso de Alcohólicos Anónimos, puede ser una herramienta útil para cambios, como para confirmaciones.
Hablar sobre las victorias es mucho menos doloroso que hablar de las derrotas y además facilita el entrenamiento de los hábitos con más facilidad.
La aprobación funciona como un refuerzo que evidencia que entendemos la dinámica favorable de las buenas decisiones.
El pensamiento exploratorio se convierte en un nuevo hábito mental reforzado de manera continua por el grupo.
Llega un momento en que se convierte en un acto reflejo que opera solo.
Llegamos a interiorizar el refuerzo, que actúa cuando hacemos cosas lejos o fuera del grupo, cosa que será lo normal o lo habitual.
La responsabilidad mejora la toma de decisiones.
Podemos identificar la responsabilidad como la voluntad u obligación de responder por nuestros actos o nuestras creencias ante los demás.
Decidir, como apostar, es un acto de responsabilidad.
Hacerte responsable supone ser coherente con lo que dices, con lo que haces, con lo que piensas y por ello, predicar con el ejemplo.
Si realmente nos jugásemos la piel en nuestros actos y decisiones, sería más difícil caer en el razonamiento motivado.
Si caemos, seguramente faltamos a la coherencia.
La responsabilidad refuerza la precisión y mejora la toma de decisiones además de la capacidad para procesar la información.
Poner límites o stop loss es usual para evitar malas decisiones en apuestas en general, económicas, deportivas, inversiones y especulativas en particular.
Es un tip básico que ayuda a mejorar la responsabilidad.
Y responder ante personas, como en el caso del grupo maestro también.
La vergüenza.
Idealmente, el grupo maestro nos expone a una diversidad de puntos de vista.
John Stuart Mill es un héroe en el pensamiento sobre apuestas y libertad que escribió Sobre la libertad.
Pensador sobre filosofía social y política, sus ideas siguen vigentes hoy día, sobre todo en la defensa de la diversidad de opinión y la discrepancia como controles de la falibilidad de nuestras opiniones y de la posibilidad de poner a prueba la verdad definitiva de una opinión.
Señala uno de los caminos hacia la sabiduría, que solo se completa con la puesta en práctica.
Por nosotros mismos solo tenemos un punto de vista y muchos puntos ciegos.
Es condición propia de la humanidad que sin embargo, puede ser completada con un grupo (maestro) de personas que nos podrá exponer a diversidad de opiniones, hipótesis alternativas y todo lo necesario para acercarnos con precisión a la realidad o a una perspectiva del mundo más objetiva.
Todo esto que estamos hablando y en algunos casos redundando sobre el grupo de opinión o el grupo maestro está orientado a combatir el razonamiento motivado sobre las creencias personales y subjetivas.
Preguntarnos y cuestionarnos nuestras creencias es un paso hacia su calibrado que será siempre difícil por nuestra cuenta si además nos exponemos siempre a la misma información, experiencias y pensamientos.
Es difícil saber las razones que tiene los demás para hacer cosas distintas porque no somos ellos.
Nuestro procesamiento sesgado de información surge de la cantidad de cuerda que nos da la incertidumbre.
Pero un grupo con una distribución diversa de puntos de vista puede reducir la incertidumbre de la información incompleta llenando huecos con lo que sabemos o aprendemos y acomodando la vida al modo de un tablero de ajedrez.
Tendemos a gravitar hacia personas que son prácticamente como nosotros porque nos hace sentir bien compartir las ideas que tenemos y que retumben como eco.
Por eso es fundamental la diversidad del grupo, que no solo no estará interesado en preservar nuestra narrativa, sino que debe promover y potenciar la diversidad de opinión.
Es la única forma de acercarse a la verdad según John Stuart Mill.
Jueces federales a la deriva.
A. Duke hace unas reflexiones desde la situación de la judicatura de Estados Unidos para entender que el hecho de instinto humano a ceder ante el pensamiento de grupo permite que estar expuesto a diversos puntos de vista en ese grupo genere una diversidad razonable que lleve a consensos más moderados y moderaciones ideológicas en general.
Existe una tendencia humana que paradójicamente refuerza con toda la información que tenemos el crear cajas de resonancias sobre nuestras opiniones.
Y este no es el sentido de los grupos de opinión o los grupos maestros.
Si resolvemos esta situación de resonancia podemos escapar del pensamiento confirmatorio.
Deberíamos evitar o solucionar la tendencia a rodearnos de clones de nosotros mismos.
Psicólogos sociales: deriva confirmatoria y HETERODOX ACADEMY.
Abundando en la humana tendencia a la homogeneidad, A. Duke menciona el ejemplo de la Heterodox Academy como institución que intenta combatir la deriva hacia la homogeneidad de pensamiento en la ciencia y el mundo académico en general.
Defienden que el desequilibrio político en psicología social reduce la calidad de la ciencia y lo que puede hacerse para mejorar la situación de la humanidad.
La psicología social es de una manera particular vulnerable a los efectos del desequilibrio político.
Los valores políticos se incrustan en las preguntas de los investigadores de manera que algunos constructos terminan siendo inobservables por su subjetividad, e inmensurables no solo en el sentido de medida sino por su incapacidad de enfrentamiento a la refutabilidad.
Por ello, se invalida los intentos de poner a prueba la hipótesis: temas medioambientales, ética e ideologías (moralina).
De este modo, los investigadores se concentran en buscar y fabricar datos que validen sus narrativas y por el contrario evitan los temas que ponen en entredicho tal narrativa: precisión de estereotipos, amplitud y dirección de los prejuicios. Todo esto da lugar a un grado de deslegitimación de muchas de las investigaciones.
De todos modos, tengamos un par de cosas en cuenta:
1. Podemos entender que el esfuerzo por fundar la Heterodox Academy es una tendencia natural hacia el pensamiento confirmatorio.
Es atracción a buscar homogeneidad de personas que piensan como nosotros. Ser científico, racional, inteligente y bienintencionado no evita caer en el sesgo de confirmación.
De hecho, el CI correlaciona positivamente con el número de razones que es posible encontrar para respaldar nuestras posturas (solidez de los sesgos).
2. Grupos con puntos de vista diversos son la mejor protección contra el pensamiento confirmatorio.
Nadie ha podido encontrar la forma de erradicar el sesgo de confirmación.
Solo es posible diversificar sesgos cuando los puntos de vista individuales comienzan a anularse entre sí.
Deberíamos adoptar y adaptar en nuestros grupos de vida personal y lugar de trabajo aspectos como evitar la discriminación en puntos de vista opuestos, animar a personas con puntos de vista distintos que participen y evaluar la homogeneidad de nuestras opciones.
En cualquier caso, el compromiso con la búsqueda de la verdad no nos aísla de la tendencia a buscar la confirmación en nuestras creencias.
¿Quieres apostar a la ciencia?
La pregunta se orienta a responder si apostar sobre probabilidades en el mundo científico, como pasa en otros ámbitos, aleja los resultados, tras un previo proceso decisorio, de los sesgos habituales. La práctica habitual es la comparación tradicional por partes.
Generalmente, el investigador que sabe estar sometido a una prueba de mercado se enfrenta a una responsabilidad que le conmina a modular la presentación de sus resultados.
Los estudios han demostrado que los científicos que apuestan por la probabilidad antes de formular su teoría son más precisos que los basados en las tradicionales opiniones como expertos.
Los apostantes fueron precisos en un 71%, sobre el 58% de los que hacen revisión habitual por pares.
No olvidemos que la humanidad de los científicos que se dedican supuestamente a buscar la verdad – aunque no sea la Verdad-.
Pero suponer por ello un elemento de apuestas implícito es un error.
Y aunque en la mayoría de los casos suponga la reputación de la calidad de sus trabajos, en muchos casos no es un condicionante que afecte de manera favorable a la precisión cuando los incentivos ideológicos o económicos son otros.
Es más acertado hacer que el riesgo sea explícito y no implícito para tener un enfoque más objetivo.
Muchas empresas ya utilizan un enfoque de apuestas para conseguir y promover opiniones contrarias: Google, Microsoft, General Electric, Eli Lilly, Pfizer o Siemens.
Rigor, responsabilidad y diversidad son fundamentos para el acuerdo de un grupo enfocado en mejorar la toma de decisiones.
Con estos elementos entre otros y con reglas de interacción nos orientamos a lograr un grupo productivo en la toma de decisiones.



Comentarios