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EL JUICIO Y LA AUTONOMIA MORAL.

yosorep
21 mar
2 min de lectura

Actualizado: 4 abr

 La objetividad de la moral viene determinada por los actos y el juicio, las decisiones y conductas.


Existen códigos, si, pero importa lo anterior.


Por el contrario, el subjetivista adopta una actitud maniquea del tipo: “matar no está bien ni mal, sino que depende del caso”.


O simplemente se queda en proponer una falsa dicotomía del no a la guerra, como si el que no esté de acuerdo con la proposición en el contexto que el subjetivista propone, es directamente un asesino.


Esta falsa afirmación o premisa es la que permite subjetividad en la moral.


Lo único cierto es que, de manera categórica, matar está mal, porque la vida es el mayor de los bienes y no cabe pensar una vida buena sin vida misma.


Matar no es un acto abstracto como se pretende, sino concreto.


Y no matar no es una norma absoluta, sino una guía de acción objetiva.

 


Actuar en defensa propia es moral si es proporcionado.


Y si en esa circunstancia se produce una tragedia que afecta a la vida de otro, no cambia la realidad moral de mi acto.

 


El cristianismo forma parte fundamental de nuestra civilización y en ese sentido ha formado parte de nuestra moral actual y objetiva.


Defenderse de un ataque potencialmente letal está justificado, como Agustín de Hipona justifica en el caso de la guerra justa.


Defender la vida es incuestionable como no matar.


De este modo, como ejemplo, los ucranianos no han tenido alternativa.


De este modo, tampoco tiene alternativa un humano no nato...



Y como señalamos que en lo moral lo que importan son los actos y sus resultados, mentir y robar tampoco está bien.



La objetividad no deviene de un código.


Eso es una simplicidad.


La objetividad la encontraremos en el juicio avanzado de lo humano.


Pero ese juicio hace referencia a una actitud y capacidad individual.


Porque la moralidad es una perfección propia.


Una facultad que se desarrolla en lo intelectual y lo sentimental.


Es desarrollar la capacidad de autonomía moral que nos permite responder a cada uno de sus propios actos.


Se trata de desarrollar una teoría moral suficiente y práctica sobre la vida buena que se interioriza.


Es como en la ciencia que, la moral no se inventa o crea, sino que se descubre.


La autonomía moral permite y es la capacidad de razonar y sentir qué está bien y qué está mal sin necesidad de tutela.


No podemos ser Dios, pero debemos ser sabios e inteligentes.

 


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