Entre el ser y la nada.
- yosorep
- 26 oct 2025
- 2 Min. de lectura

El Evangelio de hoy LC, 18,9-14, nos habla de la importancia de la humildad. Un valor que nos ayuda a ser no solo mejores cristianos, sino personas en general.
Para cualquier persona que le interese ser mejor, creo que, si dentro de ese ser mejor esta aprender, la humildad es un valor necesario que reconoce que no sabemos todo, que siempre podemos encontrar algo más que conocer, y en definitiva SER más de lo que hoy somos.
Pero para la persona que tiene fe cristiana, no se trata de SER, sino de ESENSIA. Porque sin ser necesario ser cristiano para ello, Jesús nos propone en su ejemplo de vida, y en sus palabras que a veces no comprendemos, la posibilidad de alcanzar un grado superior del conocimiento. Es discernimiento.
Porque podemos llegar a través del conocimiento al ser, pero sin el discernimiento y el trabajo con Dios, también ser la nada cuando ser es solo el yo.
Con Dios es posible alcanzar el discernimiento, y la humildad siempre juega un papel fundamental. Como dice M. Eckart, “la humildad logra su objetivo sólo cuando Dios nos humilla por medio de nosotros mismos”. Tropezar y pecar forma parte del camino y del plan de Dios.
Aquí es donde cobra las palabras de Jesús “el que se humilla será ensalzado”. Tenemos que caer, tropezar, pecar y poner la rodilla en el suelo para estar más cerca de lo que venimos a ser.
Cuanto más profundos sean los valles de nuestra humillación más elevadas las montañas que nos rodean. Y esas montañas me refiero desde las personas que nos rodean hasta Dios a través de ellas.
Así nos acercamos a la plenitud, que depende de nuestro dejar de ser para ser esencia. Para ello es necesario primero el salto de fe, y después buscar siempre a Dios en todo lo que hacemos. Desde las personas.
Para terminar, mejor la frase de San Pablo, que supo discernir caminando en el Camino que hizo y que tiene claro de donde viene su fuerza en una meta que llega pero que nunca se alcanza.
Si buscamos la meta estamos queriendo ser, pero sin ser esto malo, si caminamos esperando la meta, alcanzaremos la esencia.
“El momento de mi partida es inminente. He combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe”.



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