Evolución de la moral y la simetría: lo micro vs el subjetivismo intervencionista: lo macro.
- yosorep
- 10 ene
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Actualizado: 21 ene
Los sistemas aprenden por eliminación.
La falta de asunción de riesgos tiene efectos éticos y efectos epistemológicos.
Esta frase propuesta por Taleb resume que la persona de carácter intervencionista, que no asume riesgos, no tiene la opción de progresar que supone adquirir y aquilatar conocimiento de la experiencia.
Es probable, que tampoco le importe, porque sus incentivos son otros y de corto plazo.
Pero tendrá consecuencias.
En definitiva, es una falta de humildad y una enmienda a la totalidad al mérito.
El intervencionista suele tener un perfil medrador, incapaz de reconocer lo que no tiene y alejará no solo la responsabilidad, sino la capacidad de los demás que puedan estorbarle.
Por eso odia los hechos, la razón, la ciencia y todo aquello que le acerca la realidad.
Esa realidad que más pronto que tarde lo convencerá por las malas.
La razón no se tiene, la da el tiempo.
Es la realidad que supera la maldición moderna de la narrativa explicativa, que sabe decir las cosas, pero sin comprender lo que dice.
Solo puede haber evolución si hay riesgo de extinción.
Si no nos jugamos la piel no hay evolución.
Taleb señala que el sistema aprende eliminando por vía negativa, es decir, reconociendo primero lo imperfecto y prescindible para deshacerse de ello.
Y el sistema aprende solo, independiente de los individuos que aprenderán o no.
El sistema es omnisciente y capaz de vencer a la orgullosa idea humana que considera ser capaz de saber y estar por encima del universo, y que se considera capaz de actuar en el mundo.
El hombre solo tiene la posibilidad de entender, de descubrir, pero nada más…
El universo en su complejidad, no es antropogénico.
Por ello, cuando se aleja de un creador omnisciente y omnipotente, para abrazar a un Estado o una persona poderosa, está rechazando la responsabilidad y la libertad a cambio de la seguridad que propone un sistema predictivo que no asume riesgos.
Presentación de la simetría.
Como ya vimos, la transferencia de riesgos destruye cualquier sistema.
Tarda más o menos en resolverse cualquier situación de desequilibrio en la que un sistema es dirigido por un intervencionista que no se juega la piel.
Pero como una ley no humana, las simetrías se equilibran.
Los riesgos de cola que, son alimentados por las situaciones de desequilibrio intervencionistas, son tan antiguos como las reglas que intentaban remediarlos entre la población en la superficie basáltica de las leyes de Hammurabi.
Ese riesgo de cola es un acontecimiento extremo de baja frecuencia que escapa a la comprensión acomodaticia de la población que acepta el intervencionismo.
Las leyes y principios están para que la responsabilidad haga su trabajo: generar un sistema de vida y social justo y simétrico.
Mejor una ley como la lex talionis que ninguna.
Mejor quejarse de abogados y jueces que de la falta de ellos.
Mejor fiscalización y normas para operadores de inversiones y del comercio que no facilitar y hacer atractivo el comercio tipo Bob Rubín.
Parece que hemos involucionado en los últimos tiempos, y que en el sentido de simetría éramos más sofisticados en el pasado.
Taleb muestra una progresión de las reglas de simetría desde Hammurabi:

Veamos en detalle lo que la tabla propone, que no son más que principios que deberían regir el mundo, relacionados con la simetría de la que estamos hablando, y dejando para el final la regla de plata que, Taleb erige en regla principal de su libro Jugarse la piel, enigmática y fundamental.
La regla del ojo por ojo y diente por diente no es una regla tajante o no suele ser entendida actualmente con el sentido profundo y fundamental que tiene.
Y ese sentido es que debemos guiarnos en nuestras acciones y relaciones con la responsabilidad de nuestros actos.
No se trata de vengar, se trata de ser coherente y en caso contrario sufrir nuestra propia penitencia sin trasladarla al prójimo.
Amarás al prójimo como a ti mismo.
Los mandamientos del levítico tienen principios fundamentales de rigor para la vida en comunidad y como persona.
De ellas destaca la frase que obligándonos a tenernos en cuenta y tratarnos bien, debemos de tratar al resto con el mismo amor. En resumen, dar el trato bueno en general.
La regla de oro pone una situación coherente, pero con el matiz de la conveniencia de dispensar buen comportamiento con los demás para esperar la correspondencia.
La fórmula de la ley universal establecida por Kant, viene a señalar que el comportamiento micro debería convertirse en una ley general y amplia como el de las relaciones en todo el mundo entre individuos y colectivos de individuos.
Para Taleb sería algo como “condúcete como si tus actos pudieran generalizarse a la conducta de cualquier persona en cualquier parte y bajo cualquier condición”.
Pero la ley de plata, omitida en la tabla de Taleb, es bastante más solida que la del oro: no trates a los demás como no quisieras que te tratasen a ti.
Formulada en modo negativo, señala que debemos ocuparnos de nuestros asuntos y no formular qué es lo mejor para los demás.
Y se formula así porque tenemos más claro (o deberíamos) lo que está mal que lo que está bien.
Y no es que lo que está bien sea relativo.
Tenemos que respetar los demás se expresen, pero no aceptar el mal.
Además, no hacer el mal es más poderoso y evita equivocarse.
Querer hacer el bien a alguien puede no gustarle a ese alguien.
También aclara Taleb la relevancia de tener en cuenta quiénes son los demás.
Porque para él esa expresión tiene un carácter fractal.
Es decir, no se refiere a una sola escala, sino que refiere a todas y cada una de las posibilidades de demás: desde un individuo a cualquier otro colectivo más complejo, de otra serie de individuos, tratado en todo caso como unidad diferenciada.
Isócrates decía: trata a los Estados más débiles como creas que los Estados más fuertes han de tratarte a ti.
Y de ahí muchas otras derivadas donde la simetría supera incluso la virtud del perdón.
En definitiva, también es una idea similar al de la libertad negativa, que obliga a poder poner en práctica con libertad aquello que considero hasta el límite de no perjudicar a los demás.
Sin esta condición de simetría no puede existir por ejemplo la democracia.
El peligroso camino emprendido por algunos limitando la libertad de expresión con la excusa de herir los sentimientos de algunas personas vienen como consecuencia de una cultura apoyada por los medios, algunas personas referentes y apoyo de algunos gobiernos, que ejerce de policía del pensamiento con la autocensura.
Olvídate del universalismo.
La fórmula de la ley universal de Kant antes vista tiene una segunda formulación que dice “obra de modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de otro, no como un mero medio para un objetivo, sino siempre, al mismo tiempo, como un objetivo.”.
Pero la realidad es que la conducta universal en la práctica es desastrosa y es difícil que la ley de Kant sea universal.
La razón es que somos animales prácticos, orientados a lo local y sensibles a la escala, donde lo pequeño y lo tangible no es igual que lo grande y lo abstracto. Pero eso no debería ser tan malo.
Se suele afirmar, como antes insinué, que lo micro funciona mejor que lo macro.
Que centrarnos en lo más cercano puede ser más efectivo con reglas simples y prácticas.
Irse a lo general y abstracto suele atraer a falsos y fariseos que quieren redimirse con un disfraz de bueno ante su incapacidad de hacer lo correcto en lo inmediato y cercano.
Esto es, la modernidad prefiere escaquearse con lo abstracto lejano que asumir la responsabilidad y compromiso en lo cercano.
De este modo, los pseudoprogresistas de la justicia social tratan a las personas como categorías, no como individuos.
Aun siendo una suerte de religión, no entienden la noción de escala como las religiones verdaderas y universales (católico), que es cierto, también han dejado un rastro histórico más que reprobable.
Cuando el universalismo se lleva demasiado lejos, es ineficiente, y en muchos casos es solo una pantalla o un traje para ponerme guapo sin consecuencias reales para el otro.
Y de eso debes ser consciente hoy si no estás en el otro lado.


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