¿Es ateo el papa?
Actualizado: 11 ago
Con este capítulo Taleb viene a indicarnos que la persona más religiosa o al menos que representa a la religión, tiene comportamientos humanos y razonables más allá de lo que cree.
Rezar o incluso creer en los milagros no hace a las personas de fe personas que pierdan la razón o que no entienda el mundo.
Por ello, como ejemplo, pone el caso del papa Juan Pablo II, que una vez tiroteado no lo llevaron a una iglesia, sino a un buen hospital con servicios médicos modernos.
Eso no quita que la comunidad religiosa no rece pidiendo a su Dios que este manifieste su misericordia e intentar que su voluntad sea la propiamente nuestra.
En este sentido el papa es como cualquier ateo.
De hecho, no acudir al médico sería un pecado, pues está prohibido la consideración de una muerte voluntaria. Dios te da la vida, y tú no puedes disponer de ella en su fin.
En el caso de las personas ateas no hay diferencia en este aspecto. Y podríamos decir, como veremos adelante, tampoco en los de la creencia.
El ateo también tiene una esperanza…
El ateo no dedica de manera aparente tiempo a cosas que son consideradas de la religión: cultos, manifestaciones de fe, momentos de recogimiento y oración.
Pero la realidad lo desmiente.
El ateo se manifiesta por unos ideales, y defiende a su propio papa, en muchos casos con la misma idealización de incorruptibilidad, y con las dudas en esos casos similares: ambos son humanos.
El ateo se reúne en oración y realiza cultos y manifestaciones de sus ideas y creencias.
Y quiere imponerlas a la fuerza.
De hecho, han realizado cruzadas más letales y sangrientas que las de muchas religiones como la católica.
También meditan y hacen yoga, y actividades similares.
Cosas que un viajante del espacio o marciano que viera no distinguiría de las de las religiones al uso.
Por lo tanto, en situaciones éticas, decisorias y de la realidad, ateos y religiosos no actúan de manera diferentes.
Dice Taleb que, todos han aceptado la trampa moderna de la democracia, la oligarquía o la dictadura militar, todos ellos regímenes políticos paganos.
No han tomado la decisión de la teocracia, al menos en el caso del cristianismo en general y el judaísmo, aparte de casos como el del islam.
El caso es que definimos la religiosidad en las palabras. Pero también a través de los hechos, de los actos que realizamos, no por cuestiones simbólicas y creencias personales.
Para Taleb hay dos clases de personas:
Algunos son ateos en sus actos y religiosos en sus palabras, como es el caso de la mayoría de cristianos católicos y ortodoxos, por ejemplo.
Otras personas son religiosas en sus actos y en sus palabras, como es el caso de islamistas salafista y terroristas suicidas.
Pero Taleb dice que no conoce a nadie que se ateo tanto en sus actos como en sus palabras, que no tenga ningún solo ritual, toc, superstición o similar…




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