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ESTAR VIVO SIGNIFICA ASUMIR ALGUNOS RIESGOS

yosorep
31 mar
6 min de lectura

Actualizado: 2 abr

 

La vida en una máquina de simulación.

 

La religión cristiana ha defendido siempre la dualidad de su Dios, que se complica con el dilema de la Santísima trinidad.


Para los cristianos es un dogma de fe, pero para las personas que intentan encontrar algún sentido puede llegar a una conclusión como la de Taleb.


Lo sencillo sería que hubiera un solo Dios o varios, pero si al menos alguno único como en el caso de Alá o Yahvé, aunque con los profetas correspondientes.


Pero el caso de un Dios que se encarna en un hombre, Jesús, es una manera de jugarse la piel.


Un ejemplo de cómo funciona la vida y como podemos encontrar sentido en lo que hacemos en ella.


Tanto del propio Dios como de las personas que los siguen de verdad que, han dado lugar a mártires perseguidos por otras religiones o ideas.


Solo por pensar y defender esa especie de herejía, es una muestra posible de apuesta por dar sentido a vivir.


Cristo experimentó la muerte, sufrió en la cruz, se sacrificó por los demás, asumiendo riesgos propios y de sus seguidores.


Y como sabemos, desde su nacimiento.



No es un Dios como los demás, despojado de humanidad.


Por ello, a pesar de los milagros, no es un mago que hace un truco como el resto de dioses.



Abundando, en el caso de la Iglesia ortodoxa, la humanidad de Jesús es mucho más manifiesta señalando que es la vía para poder convertirnos en Dios.


Es la teosis que permite que la naturaleza humana de Cristo haga posible lo divino en nosotros.


En este mismo sentido que estamos hablando, no se puede ser cristiano religioso sin asumir jugarse la piel.


Por eso cuando el filósofo, matemático y cristiano Blaise Pascal dice que creer en Dios tiene una clara ventaja por el hecho de que si existe acierta y si no, no supone una desventaja, no estamos hablando de una apuesta ni vida auténtica, en la que se asume riesgos y supone una debilidad desde el punto de vista teológico. 

 

Y aunque Pascal asumiese esta posición de manera personal y libre, Taleb opina que las opciones libres no existen.


Y lo que aplica a Jesús, deberíamos aplicarlo a otros creyentes no religiosos.


No existe religión sin algún grado de asunción de riesgos.



Matrix

 

Todo lo anterior y en lo referente a la vida, asumir el papel que te corresponde te abre a la realidad oculta en la simulación que puede ser en muchos casos el paso por este camino.


La pastilla la debes buscar tu, y la consciencia no llega en dos palmas ofrecidas.


Cualquier oferta religiosa, política o ideológica requiere de una apuesta personal que necesita de una reflexiva meditación de lo que se hace y de una apuesta decidida.


Cuatro frases pueden ser una referencia de lo que debiera ser una vida en la que seamos protagonistas tocando nosotros la música.


“La vida es sacrificio y asunción de riesgos, y cualquier cosa que no implique un grado moderado de lo primero, siempre y cuando se satisfaga lo segundo, no se acerca ni de lejos a eso que llamamos vida”.


“Las cicatrices indican que alguien se ha jugado la piel”.


“La gente sabe diferenciar a las personas que dan la cara de las que no lo hacen”.


“Actúa en lugar de hablar…que tus actos precedan a tus palabras, (…) siempre será cierto que los actos sin palabras desbancan a las palabras no acompañadas de actos”.

 


Intelectual pero Idiota.


En el otro lado tenemos otra pastilla u opción.


Empieza Taleb por hablar de dos colectivos simbióticos, que además de en la mayoría de los casos no jugarse la piel quieren ser los que dirijan la vida del resto de la población.


A eso no venimos, pero el problema no no es ese..


El problema entonces no es tanto ellos como el hecho de que somos nosotros los que aceptamos sus propuestas.


Estos colectivos son en primer lugar esa creciente minoría de políticos, funcionarios que no se juegan nada que se apoyan en el segundo colectivo beneficiado por ellos, los periodistas, infiltrados de la mano política, ambos auto considerados intelectuales con la complacencia de toda la población que acepta que sean ellos los que nos digan qué debemos hacer, qué debemos comer, cómo debemos hablar, cómo debemos pensar y por terminar a quién debemos votar…


A ellos.


En este caso el tuerto no es rey entre los ciegos, sino que muchos supuestos tuertos siguen al ciego.


Y es que hemos aceptado, como en la caverna, a aceptar la realidad contada de la oscuridad y prescindir la realidad revelada del exterior y la experiencia.



Hemos dejado de escuchar a nuestros mayores y a los clásicos, aceptando que la academia puede ser suficiente para la fe.


Confundiendo la ciencia con el cientifismo, aceptamos que gestionen sin rigurosidad en sus acciones y en nuestra fiscalización.


Odian estos flautistas la realidad, el empirismo y la ciencia, que quien se esfuerza en seguir desnuda las vergüenzas de estos reyes falsos.


Son personas que solo pueden enseñar linealidad y quieren hacernos creer que podemos concluir el todo de la agregación lineal.


No son capaces de entender la complejidad del mundo y ya se encargan ellos de confundirnos con las opciones binarias, el blanco o el negro.


Elegir es contra elegir. Mostrarse frente al otro.



Taleb denomina a estas personas los IPI, el intelectual, pero idiota.


Otro producto de la modernidad, que en su evolución desde mediados del siglo pasado vemos ahora en su máximo y confío sea una burbuja, que ya me gustara explotar.


Es ahora cuando vemos más idiotas asumiendo el poder.


Y todo parejo con el crecimiento del Estado, que se ha multiplicado en esa ola entre 5 y 10 veces en relación al PIB.



El IPI se ha hecho más presente en todas partes por fuerza mediática que la respalda, donde los medios se esfuerzan en encontrar esos pocos, pero influyentes idiotas, que cuentan con referencias satélites en otros lugares que van desde las universidades a propios científicos que confirman una teoría como única fe.


Lástima que esos políticos que ocupan plazas vacantes escasas, aunque crecientes tengan tanto poder e influencia.

 


Todo aquello que no comprende el IPI es señalado y acallado cuando no apoya su postura.


Los demás estamos mal de la cabeza por preguntarnos y querer conocer lo que ellos no son capaces de saber y ni intentan en su limitada capacidad o interés propio.


Y para el resto que le sigue se arroga conocer los intereses de ellos y su capacidad de poder atenderlos, que más bien son los suyos.  

 

Cuando la gente enfrente de los IPI hace algo que tiene sentido para ellos, pero no lo tiene para él, los tilda de incultos.


Se produce la manoseada llamada participación en el proceso político, que llaman democracia, cuando se ajusta a sus deseos, y populismos cuando los que consideran como palurdos se atreven a votar algo que va en su contra.

 

El IPI es lo que según Taleb el filósofo Nietzsche denominó filisteo educado.


Aquel individuo que sin tener la erudición que se creen postulan constantemente conclusiones sofistas que seguramente no saben lo que es pero que les viene bien para los resultados que buscan.


Lo peor es que los que los siguen confunden los sofismas como dogma, teoría científica y razón concluyente de la bondad de los IPI proponen.


Cuando en realidad deberíamos huir como de un barbero que se propone hacernos una cirugía cerebral.

 


Los IPI son muy cuidados de estar suscritos a la erudición, para mantener su apariencia.


Pero no conocen lo que ni siquiera se han molestado en leer, cuanto menos profundizar, y que hablan en los encuentros con medios o entre otro tipo de reuniones.


Se llenan de decir que defienden la libertad de expresión, o la igualdad de razas o económica, pero no serían capaz de dar la mano a según que personas, compartir una cerveza y cuanto menos respetar sus opiniones.

 

Partiendo de que confunden Oriente Próximo de Oriente Medio, como suscriptores, tienen montones de libros de los que cree conocer su contenido por las pastas, como creen que se pueden conocer la lógica universal, compleja y de segundo orden, con la básica lógica lineal a la que han sido capaces de llegar.


Y claro, se han equivocado no solo en el presente y en el futuro, sino en el pasado defendiendo los errores del estalinismo, el maoísmo, los islamismos, el conductismo, la teoría de carteras, regresiones lineales, la vivienda pública, salafismo, teorías genéticas, y toda aquella serie de cosas que completamente refutadas todavía defienden.


Son los ateos modernos pero que defienden su fe en sus narrativas.


Dos pastillas, una realidad.


Solo una Verdad sobrevive por el efecto Lindy.



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