Los amos del mundo.
J.P. Morgan se vio obligado en 1907 a convocar una reunión que resolviese la situación de pánico bancario tras quiebras empresariales que se habían sucedido durante tres semanas.
Para ello reunió tanto a los mayores banqueros de entonces como a los presidentes de los grandes trust y con ello intentar conseguir un acuerdo que recuperara la confianza en el sistema financiero.
Un sistema que llegó a esta situación debido a casos de corrupción, desfalcos, saqueos y destrucción del poder adquisitivo de los ciudadanos.
Se había cerrado el grifo de la liquidez y el proceso de insolvencia no estalló gracias a la recaudación de millones, concretamente treinta, que permitió seguir con el funcionamiento de los servicios públicos.
Ya hubo pánicos bancarios anteriores en 1857, 1873 y 1893 y el Departamento del Tesoro hubo de funcionar como banco central adquiriendo activos financieros y apoyando a los bancos.
Algo similar a lo que hizo en la crisis subprime de 2007 y 2008 Hank Paulson como secretario del Tesoro que, obligó a los bancos a rescatarse entre ellos.
En aquella época de principios del siglo XX el presidente Theodore Roosevelt se opuso a los resultados de la solución propuesta por J.P. Morgan porque si bien las aportaciones de John D. Rockefeller de 10 millones, como la del secretario del Tesoro George Cortelyu con 25 millones, de dinero público, salvaron a los bancos de entonces, Morgan sacó su tajada con la fusión de empresas del acero a buen precio para su propia empresa US Steel.
La criatura de la isla de Jekill.
La necesidad de entonces era hacer fluir la liquidez por las cañerías del sistema financiero que se manifestó frágil.
Para ello apuntó la necesidad de crear una banca central que actuara como prestamista de última instancia. Un sistema estructurado y regulado que se haría realidad en 1910 en un encuentro secreto en la isla de Jekyll para crear la Reserva Federal.
Y desde entonces la red de Bancos Centrales que gobierna el mundo.
Fue un golpe de Estado que controlaba el dólar y organizado por el senador republicano Nelson W. Aldrich que, presentó tras el pánico de 1907 un proyecto de ley que permite a los bancos a emitir en situación de emergencia moneda respaldada por fondos federales y estatales, público, pero con factura privada.
Un atentado contra la libertad de mercado y los derechos de propiedad individuales.
Aldrich trabajaba para los señores del dinero: Morgan y Rockefeller, los bien llamados barones ladrones.
Woodrow Wilson firmó en diciembre de 1913 la Federal Reserve Act que, otorgaba a la nueva institución poderes para emitir moneda oficial de curso legal, fijar los tipos de interés, regular la oferta monetaria, determinar las reservas bancarias y ser prestamista de última instancia.
Diseñada a la medida de la gran banca, el nombramiento de su presidente corresponde al presidente del Gobierno con la confirmación del senado. Una manera de dar una legitimidad aunque sea falsa.
Fue el propio W. Wilson quien en su libro The New Freedom utilizara las ideas de su campaña presidencial de 1912 para denunciar que el país estaba siendo controlado por un sistema de crédito centralizado en manos de unos pocos hombres que controlaban un monopolio bancario e industrial que hacía imposible la competencia.
Señaló que EE.UU. estaba en manos de unos pocos que no permitían el mejor Gobierno de la nación. Sin embargo, participó en ello, un ataque existencial contra la democracia.
Y así, desde entonces y hasta ahora.
Pero su participación y colaboración no se justifica, y más tras estas palabras, por el pánico de 1907 o el hecho de que sin ese grupo de personas no se llega al Despacho Oval.
A pesar de que importantes familias industriales y financieras estaban en contra del actual sistema de la FED, fue llevado a cabo por la presión esencial de cuatro familias: Morgan, Rockefeller, Rothschild y Warburg.
Entre los que estaban en contra estaban Benjamin Guggenheim, Isidor Strauss y John Jacob Astor, este último el hombre más rico de la época. Casualmente todos fallecieron en el hundimiento del Titanic.
Como dice Lorenzo Ramírez, casualidades de la vida.
Esterilidad de las elecciones.
Esta agenda iniciada en 1913 se ha desarrollado con miles de acontecimientos internacionales de corte económico, político y geoestratégico, mientras el poder adquisitivo del dólar se ha deteriorado en un 95%.
Hoy día, los imperios de Morgan y Rockefeller se hallan fusionados desde principios de siglo en el J.P. Morgan Chase y sus tentáculos más mediáticos corresponden a las dos figuras financieras más reconocidas: Jamie Dimon y Larry Fink, éste último en BlackRock.
Fink señala con declaraciones públicas la esterilidad del proceso democrático y reconocen que son los amos del mundo con indiferencia del partido político que gane las elecciones de su país.
Para ellos lo fundamental es mantener garantizado el suministro constante de liquidez que mantiene en marcha la maquinaria a pesar de la mayor inestabilidad financiera y la elevada inflación.
Para ello son participantes en las campañas políticas con fondos para los dos partidos y tanto donatarios como donadores reciben información privilegiada para sus inversiones.
El capital y la información fluyendo en un ciclo cerrado y tribal que beneficia a los socios y adláteres que se agachan a sus pies.
Jamie Dimon de JP Morgan, ganador de todas las crisis.
A Jamie Dimon se le postula en muchas ocasiones como secretario del Tesoro porque como primera persona al frente de J.P. Morgan tiene suficiente relevancia en el sistema financiero como para aprovecharla.
Ya en 2007 con la crisis financiera el propio secretario del Tesoro Hank Paulson pidió a Dimon y la FED generar un rescate de manera encubierta.
El Banco Central puso 30.000 millones de dólares en garantías sobre activos de dudosa calidad para que JP Morgan aceptara la operación de salvamento.
Sacó tajada entonces comprando bancos y aseguradoras a precio de saldo y con garantías, y en 2023 volvió a ayudar a Janet Yellen y Jerome Powell para salvar a los bancos regionales lastrados por deuda pública.
No hace falta decir pero es necesario señalar que este último movimiento benefició a JP Morgan y Dimon.
La última jugada sobre el salvamento del First Republic Bank, JP Morgan se apuntó 2.600 millones de beneficio neto y convertían a este en el mayor banco del mundo y a Jamie Dimon en verdadero presidente de la Reserva Federal.
Concentración bancaria y CBDC.
Desde la crisis de 2007 de manera especial con crisis, rescates e intervenciones se ha producido un proceso de concentración del sistema financiero en EE.UU.
Una situación que en Europa son más complicadas por las barreras nacionales.
La nueva ley Genius impulsada por Donald Trump quiere impulsar y facilitar la emisión de deuda pública con al menos dos billones de dólares más que deben respaldar las emisiones de monedas token estables o stablecoins.
La mayoría de Gobiernos de todo el mundo están apostando por este nuevo sistema de patrón monetario digital y centralizado.
Pero todas estas versiones electrónicas limitan nuestra libertad de uso del dinero. Porque este dinero bajo el paraguas del BIS (Banco de Pagos Internacionales) incluirá datos personales, como el historial sanitario, laboral, educativo, etc…
En este sentido, los bancos comerciales se deben reducir en número a través de la concentración para convertirse en extremidades de los Bancos Centrales, como especie de oficinas públicas.
Dimon señala la necesidad de bancos grandes y prósperos como el suyo y no esconde en su discurso tintes totalitarios que identifican los intereses de su país y los ciudadanos con los de su banco y el suyo.
Larry Fink, el poderoso jefe de BlackRock.
Larry Fink dirige BlackRock y es contratista clave de la Reserva Federal dedicado a gestionar activos tóxicos, entendidos como acciones, bonos o cualquier activo que en la mayoría de casos ha sufrido un proceso burbujístico y ha caído de precio, en muchos casos con la ayuda de las agencias de calificación que se dedicaban en muchos casos a resolver a favor de sus intereses cualquier crisis económica, ya sean activos o similares, en los que en muchos casos previamente ha participado en un proceso declarado de colusión.
BlackRock se benefició de la crisis financiera de 2008 con múltiples contratos asignados discrecionalmente para valorar y liquidar, como los de la aseguradora AIG o la cartera de Citigroup.
Se destaparon tras la crisis casos de corrupción que se saldaron con leves multas y aparentaban la capacidad y pulcritud de los sistemas de control de fraude institucional.
En el COVID también se adjudicaron labores de asesoramiento y gestión de programas de compras de activos que por más que señalados por algunos senadores terminaron destinados a adquirir bonos corporativos, incluidos ETFs de la compañía.
Ahora tienen puesta la mirada tanto JP Morgan como BlackRock en la reconstrucción de Ucrania para gestionar cientos de miles de millones de dólares procedentes de los contribuyentes.
La élite de los billonarios.
Tanto el Banco Mundial como la Comisión Europea estiman en más de 400.000 millones al menos y no menos de 525.000 la cantidad necesaria para reconstruir Ucrania tras la guerra.
Recursos de los que no se dudaba disponer y que tampoco se dudaba participar en la asignación para restaurar la economía de Ucrania como zona económica especial ZEE, que sea cubierta con dinero público asegurando la rentabilidad de los capitales occidentales con regímenes, regulaciones laxas, sin impuestos, donde las empresas occidentales designadas y los oligarcas ucranianos pueda sacar pingües beneficios.
Señalar estos manejos de financiación pública junto a privada que aportarán sus trabajos es y será una actitud negacionista o prorrusa.
Dimon y Fink consideraron como mejor manera usar un banco de desarrollo que diera apariencia de servicio público en la transferencia de rentas.
Las relaciones con Zelenski que ya existían antes de la guerra se estrecharon en febrero de 2022 y a los intereses de BlackRock se sumaron los de PIMCO, Bridgewater Associates de Ray Dalio, Blackstone entre otros, todos interesados en que no haya cambios en el gobierno ucraniano para que no peligre el cobro de sus deudas, ya sea con dinero como con tierras raras y otros recursos naturales o se les permita la explotación de activos logísticos: puertos y redes energéticas.
Otro caso se produjo cuando una élite de billonarios respondió al llamamiento de D. Trump sobre el canal de Panamá para resolverlo en un negocio puro y duro a través de BlackRock que acordó la compra de los puertos panameños de CK Hutchinson junto a otros del multimillonario Li Ka-Shing.
Los Alquimistas.
No debemos dudar de la relación de cercanía entre las empresas de inversión y los políticos. Sólo hemos mostrado algunos hechos.
Todos estos casos son la prueba que pone en tela de juicio la separación de poderes, el proceso democrático y todo lo que rodea la gestión de lo público, desde contratos a la seguridad nacional.
Los gigantes financieros mueven las piezas del tablero desde los hilos que los dirigen para mantener y crecer el control y poder económico, social e institucional desde una llave maestra que es la deuda.
La deuda se genera desde un sistema fraudulento que responde a las necesidades vitales de un Gobierno tras los que están poderes mayores.
El dinero, literalmente, se crea desde la nada desde que la anulación del patrón-oro desligara el dinero de la mercancía y desde que existe el privilegio de los bancos comerciales de conceder créditos sin respaldo de ahorro real, desde un sistema de reserva fraccionaria asistido por el banco central.
Para todo ello se toman posiciones en multinacionales, se dirigen las haciendas nacionales, se imponen ideologías y se llevan a los pueblos a la guerra, para con ello generar muerte y pobreza, desestabilización económica y recesiones recurrentes.
La reserva fraccionaria y el germen de corrupción de la actividad bancaria, perfeccionado hoy, existen desde siempre en el momento en que se prestaba dinero que se dejaba en custodia a los banqueros.
Las crisis financieras fueron recurrentes desde el principio y eran consecuencia del descubrimiento del fraude y la opción única de la quiebra.
Siempre hubo defraudadores financieros que junto a gobernantes quisieron engañar a la ciudadanía convenciéndoles de que el problema era provocado por los comerciantes.
Tras la caída de Roma debieron pasar ocho siglos antes que se redescubriera el negocio bancario en el siglo XI con el auge de la banca en Génova, Venecia y Barcelona gracias a la financiación del comercio en el mediterráneo y Oriente.
Pero cuando se cae en la tentación de incrementar liquidez a través del fraude, el esquema de quiebra se repite.
Los banqueros articulaban un sistema financiero y monetario sobre un patrón oro que se incumplía con la emisión de billetes por encima del tesoro almacenado. (Jesús Huerta de Soto).
El primer intento real fue en Ámsterdam en 1609 desde un banco municipal que cumplía la esencia del contrato de depósito irregular de dinero. Esto permitía financiar proyectos empresariales rentables elogiados por David Hume y Adam Smith.
Pero fue en el siglo XVIII con la guerra entre Inglaterra y Holanda cuando con la necesidad de fondos de esta última inicia un proceso de financiación con crédito creado.
También hubo un intento del Banco de Inglaterra desde la Casa de Orange pero se focalizó en la financiación de gastos públicos y el proceso inflacionario ligado a la burbuja de la Compañía de los Mares
del Sur dio luz al modelo actual de emisión de billetes de banco de curso forzoso para pagar deudas privadas e impuestos que, todavía entonces se ligaba al oro de manera nominal.
Ya había un sistema bancario moderno con coeficiente de reserva fraccionaria y banco central como prestamista de última instancia.
Fue el economista irlandés del siglo XVIII Richard Chantillón quien señala el mecanismo de transferencia de riqueza que supone la creación masiva de dinero que, no ahorrado previamente, hace que los ganadores sean quienes reciben el dinero primero, mientras pierden los que sufren la inflación en el proceso de uso de ese dinero, varios pasos después de ese dinero emitido y de cuyo crédito no han disfrutado o lo hicieron tarde.
Las personas y entidades más cercanas a esa nueva liquidez: bancos, gestores de inversión, gobiernos y grandes empresas entre otros, son los beneficiados.
El dinero de nueva creación y el ahorro forzosamente prestado acaba en cuentas de multinacionales donde los bancos de inversión y grandes gestoras, gracias a la manipulación monetaria y la intervención política, impulsan los valores en bolsa y si surge un problema serán rescatados con dinero público.
El sistema permite la compra de bonos corporativos o incluso acciones de los sectores estratégicos de armas, farmacéuticas, energéticas, telecomunicaciones y agroalimentarias en un ciclo que toca a su fin cuando deciden salir a tiempo.
Daniel Baeza lo resume diciendo que los bancos actúan como fondos de inversión especulativos, insertados sobre infraestructuras críticas. Esta estructura está diseñada para extraer subsidios del resto de la sociedad amenazando a los civiles con crisis si se permiten que las apuestas de los bancos fracasen.
La torre de Basilea y el Grupo de los Treinta.
El BIS es el Banco de Pagos Internacionales de Basilea, por encima de los Bancos Centrales nacionales y creado en 1930, sus gestores y activos están legalmente fuera del alcance de cualquier Gobierno y jurisdicción, de modo que sus directivos además de tener enormes emolumentos sin tener que pagar impuestos, son inmunes a la ley y la policía y tienen servicios médicos y refugios protegidos.
El BIS es un superestado sin control político democrático que se reúne cada dos meses en Basilea para tomar decisiones de carácter político y establecer desde estas decisiones las políticas monetarias que finalmente determinan la vida de los ciudadanos que pagan sus elevados salarios, gastos y pensiones.
Reseñar el Grupo de los Treinta que con origen en la familia Rockefeller y Rothschild, cuyos informes marcan la senda a seguir de los gobiernos y las empresas financieras, manejan el sistema financiero en la sombra desde la información privilegiada que disponen.
Sus decisiones no se convierten en meros consejos u opiniones, sino que son ejecutados asegurándose su cumplimiento a través de políticos, economistas y personas ocupando cargos de relevancia.
Entre las prioridades actuales está el mantener el control social y financiero a través de sistemas de divisas digitales CBDC.
También mantienen el control de las empresas y multinacionales desde la participación en estas empresas a través del Club de las Tres Grandes: BlackRock, Vanguard y State Street.
El ataque de los buitres.
Los fondos buitres, tan mediáticamente denostados, no son “malos” por lo que comúnmente se les señala, pero tampoco necesitan ser defendidos por los que creen que funcionan sobre el fundamento de la eficiencia del mercado.
Sus movimientos son apuestas políticas financiadas para poner a personas de su equipo en el poder de los países de su orden.
Lorenzo Ramírez pone como ejemplo de la actividad espuria de dichos fondos el caso de manipulación que supuso la caída de la primera ministra británica Liz Truss que, fuera no solo parte del engranaje de la plutocracia globalista, sino que medró dentro de ellos hasta llegar a ese puesto.
Hizo un check list completo de todo lo necesario para ser protegida de esta plutocracia y accedió a la presidencia declarándose seguidora de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, y su programa publicado para la presidencia es el que llevó a ejecución. Pero aun así solo duró 45 días.
Sus decisiones se realizaron en un sistema de cuentas desequilibradas desde antes, como la de otros muchos países del entorno, afiliados a la deudocracia, y sin embargo fue la libra esterlina la atacada provocando la intervención del Banco de Inglaterra.
Ella misma admitiría que vivimos en un sistema al servicio de una élite y su error fue haber ganado para liderar el partido y llegar a la presidencia en vez de un señor llamado Rishi Sunak, el deseado por los señores del dinero y que finalmente fue el presidente, por algo más de tiempo pero no mucho.
George Soros, el especulador que juega a ser Dios.
George Soros es conocido por su posición especulativa corta de 10.000 millones de dólares en libras que provocó el viernes negro del 16 de septiembre de 1992.
El Banco de Inglaterra tuvo que intervenir para contrarrestar el golpe elevando las tasas de interés al 15% y usando sus reservas para comprar libras.
En lo político, por esta situación John Major se vio perjudicado en su presidencia y a la vez facilitó la entrada en el gobierno de 1.997 de Tony Blair, declarado promotor de la agenda globalista.
George Soros es un judío askenazí nacido en 1.930 en Budapest. Especulador con ínfulas de filósofo que fue aparentemente influido por Karl Popper y ha sido capaz de crear un personaje que entre otras cosas dedica miles de millones de dólares a organizaciones no gubernamentales que se encargan de ayudar a países totalitarios a caminar hacia la democracia.
Para muchos, todo es un escaparate que viste de filantropía un verdadero manejo de gobiernos en la sombra en la búsqueda de un nuevo orden mundial muy en contra de su hipócrita propuesta de defensa de una sociedad abierta.
Algunos de sus detractores han manifestado una amoralidad no escondida que usa para manejar los hilos del poder.
Es fundador de la Open Society, conformada por una red de organizaciones que utiliza para influir en la política internacional bajo la apariencia de no tener ánimo de lucro.
Entre las cosas a las que se dedica a través de esta sociedad está el promover golpes de Estado, el impulso de procesos migratorios masivos -como el reciente de Ceuta y el continuo del Magreb-, promover el aborto y la eutanasia, el uso lúdico de las drogas, las ideologías de género, etc…. Una pléyade de iniciativas de ingeniería social.
Si podemos afirmar que no se esconde, declarando en sus libros todas sus ideas y señalando que se ve como un Dios a la altura de personajes como Keynes y Einstein.
Pero además, su sociedad abierta es un proyecto universalista y globalista en el que esa sociedad, más que abierta, devienen en diluida, sin historia, carácter ni pertenencia, donde la cultura se pierde en valores comunes carentes de libertad y amarrados a cadenas paternalistas.
Asociado a grupos que se consideran por encima del bien y del mal, que promueven iniciativas para que, todo cambie para que todo siga igual: Agenda 2030, Gran Reinicio, Foro Económico Mundial, etc…
El Gran Reinicio y los falsos filántropos.
Este título es el que desde un libro COVID-19. The Great Reset se da soporte a la teoría de la agenda globalista que, apoyada en la emergencia sanitaria y en los confinamientos masivos quiere proponer el cambio de una sociedad dominada por una élite.
Klaus Schwab es el escritor de este libro y fundador del Foro de Davos o Foro Económico Mundial. Este grupo se reúne anualmente para que moviendo la ventana de Overton poder establecer los nuevos marcos de creencia de la sociedad que conviene a este grupo que maneja esta agenda, normalizando la no normalidad.
Desde prácticas de ingeniería social quieren decidir sobre lo que está bien y lo que está mal convenciendo a la sociedad cuando en realidad aborrecen a la sociedad que dicen proteger.
Destaca su doble vertiente de agenda transhumanista y de control social que desde un corte adanista pretende crear un hombre nuevo de espaldas a Dios, sustituyendo religión por culto a la tecnología y la naturaleza.
Su lema no tendrás nada, pero serás feliz es muy conocido y es un intento de engañar a la sociedad como lo es el hecho de aparentar que este foro es creación europea cuando en realidad proviene de un programa financiado por la CIA, dirigido por Henry Kissinger e impulsado por economistas como Galbraith y personajes como Herman Kahn.
La génesis del Foro Económico Mundial, también conocido como Foro de Davos por la ciudad donde se celebra, tiene su origen en seminarios que impartía Kissinger con financiación de la CIA.
Kissinger fue quien indicó a J.K. Galbraith que estrechara lazos con Schwab. Y en la década de 1.960 sumaron a Herman Kahn, reconocido por sus informes relacionados con la disuasión nuclear.
En un ensayo de 1966 titulado Nuestras alternativas en Europa, Kahn afirmaba que la política de EE.UU. dirigida a la integración o unificación política, económica y militar de la Europa Occidental es un medio necesario para la seguridad de esa zona y del mundo. Para el era necesario una unión a través de una integración cualificada o federación y a su vez con EE.UU. para salvar las rivalidades históricas que afectaron a la historia moderna.
No podemos asegurar el objetivo, pero si es una realidad que la unión de Europa se ha convertido en un grupo que sigue una relación de sumisión a EE.UU.
Fue Kahn promotor de una educación explícita y conveniente de los que son y serán responsables de las decisiones en el continente para llevar a cabo los planes democráticos a través de conceptos compartidos, lenguaje, analogías y referencias. (1984)
No es más que una subversión de la democracia para formar una elite dirigente preseleccionados que nos señalen como a un rebaño los valores que debemos compartir como sociedad. Un gobierno de sabios y straussianos que utilicen la mentira narrada para dirigir la sociedad.
Klaus Schwab se retiró en 2025 implicado en causas de corrupción que no se han querido investigar…
Hoy se han quedado vacías las democracias que de un modo más o menos directo son controladas por las partes interesadas de la sociedad que se benefician del sistema a través de un capitalismo de los grupos de interés, dirigidos por los miembros que manejan los hilos con las personas, familias e instituciones o fundaciones creadas ex profeso para tal fin.
Tenemos una agenda delante de nuestros ojos que no queremos ver mientras sobrevivimos con lo que nos dejan esos líderes elegidos por los promotores de esa agenda, encargados de mover la ventana de Overton, manteniéndonos ocupados, desorientados, anestesiados y complacientes.
La secta transhumanista.
Klaus Schwab es además profeta de la agenda transhumanista, religión de carácter gnóstico que ofrece a los hombres la posibilidad de ser dioses gracias al desarrollo científico y tecnológico.
Es retomar la propuesta de la serpiente del Edén para aceptarla y ser como dioses.
Es un punto más de la agenda globalista que supera aspectos económicos y geopolíticos para alimentar la hybris que destruye los pilares sociales, espirituales, sobre los que se ha edificado la civilización.
Es la creación de una nueva iglesia que envuelta en un falso progresismo añade la obligatoria evolución del hombre hacia un híbrido con la máquina acabando con su esencia.
Raymond Kurzweil, quien trabajara en Google señala 2045 como la fecha en la que la IA haya obtenido desarrollo necesario para alcanzar la singularidad, cuando la tecnología se creará a si mismo y se adentrará en la biología y la neurociencia de forma autónoma.
Google, la NASA, Microsoft, PayPal y Tesla son empresas que apoyan este movimiento.
Esta corriente trata a las personas, los cuerpos y las mentes como fines en sí mismo, usando para ello la opción de la eugenesia, el aborto, la eutanasia y los experimentos en personas.
En el plano económico y social se trata de desmantelar el sistema capitalista en favor de un Gobierno tecnócrata centralizado que trabaja para una plutocracia global.
Estos plutócratas, no obstante, discuten entre ellos como los dioses mitológicos del olimpo.
Mientras, los pobres mortales son cada vez más pobres y dependientes, tienen que luchar por su sustento y los que renuncian lo hacen por un somo materializado en diversas formas.
Reconocer este mito del progreso y la evolución para deshumanizarnos es una obligación moral.
Tener conciencia de quienes son y cuales son sus objetivos para al menos seguir siendo humanos…




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