LOS ENEMIGOS DEL COMERCIOHISTORIA MORAL DE LA PROPIEDAD I de Antonio Escohotado.
En la introducción de la obra magna, por completa y amplia -casi 3.000 páginas- Antonio Escohotado (AE), se enfrenta a una más de sus grandes obras en un estudio que busca reconstruir para entender, conocer el pasado para entender el presente y así aceptar y comprender el futuro.
Pero no se trata de poner una luz simple en la popa de la capacidad de razonar, sino desde esa luz reconocer que nos ha permitido navegar hasta donde estamos para ser capaces de navegar hacia adelante con las olas que nos embistan.
Con una luz en la proa, pero como mapas de consciencia.
También refuta desde sus páginas la idea de que la propiedad privada es un robo que tiene como cómplice instrumental el comercio
Reconocer que no es algo que tiene dos simples siglos, sino que germina en una pasado mucho más remoto.
Tan remoto como el socialismo que, es tan antiguo como sistema que ha mantenido unos hilos invisibles y efectivos que han conducido hasta la sociedad de hoy en manifestaciones como la moralina o el gusto por lo políticamente correcto.
Al principio estos hilos se manejaban en lo religioso y hoy en lo político.
También nos señala que despreciar el principio de continuidad se paga con dogmatismo y prejuicios.
Así lo hace el comunismo que renuncia con su ateísmo a un origen religioso y cristiano, a la vez escrupuloso y pleno de ignorancia.
Desde la antigüedad griega hasta la romana, cada caso o cada paso de progreso estaba relacionado con la libertad, la clase media, autogobierno, mientras en la otra parte del ciclo, lo relacionado con el “regreso”, venía de la mano del Estado fuerte, la autocracia y la conversión de lo privado en común.
Y todo ello ocurre desde la Roma de Julio césar hasta la actualidad más reciente en la que el ajuste de cuentas instrumentaliza la falta de libertad.
Las democracias solo han permanecido a cubierto de tentaciones demagógicas mientras mantenían la prosperidad.
Cuando eso no ocurre o incluso se desborda, confundimos la igualdad deseada con la conveniente igualdad jurídica.
Lo que deseamos con lo que necesitamos…
Renunciamos a la libertad por la seguridad compensatoria que, se salta derechos y libertades para dar préstamos a quienes recibieron peores cartas, incapaces de gobernarse pero con derechos y privilegios para elegir.
Aplicar el principio de continuidad.
AE reconoce una historia de continuidad con sus ciclos, en los que aparecen y se anulan revoluciones con sus mesías desde la antigüedad milenarista con perfil religioso hasta la más cercana historia con un perfil ateo y político.
Un abismo inexistente que hoy se quiere subrayar porque la religión de entonces y la política de hoy siguen las mismas pautas en busca de lo mismo.
El lecho de Procusto: sobredeterminación.
Los ideólogos del socialismo y del comunismo son defensores y ejecutores de lo lineal y lo binario: quienes no están conmigo están contra mí.
Es una obsesión también demostrar el socialismo como resultado de dificultades económicas, cuando en realidad es un proceso esencialmente histórico, cíclico, que proviene de un temor cuando el riesgo y la incertidumbre no quieren ser asumidos y se envidian los réditos de los que salen airosos.
Por eso, cuando no les conviene la situación interviene cortando o alargando al prójimo.
Como Procusto...
No saben hacer otra cosa.
Cambiante sentido del trabajo.
El triunfo del cristianismo coincide con una proletarización masiva similar a la de la revolución industrial.
Entonces no “padecieron” el desarrollo industrial, sino su ausencia.
Ello ocurre cuando propietarios, granjeros, artesanos y profesionales en general vinieron a menos.
Entonces también tuvieron en latifundios el progreso que se replica en el siglo XVIII con ingresos, formación y promoción.
Cuando el dinero desaparece en economías que se autoabastecen, el dinero deja de fluir, y el salario ya no existe.
La competencia de la esclavitud no deja opciones profesionales.
No hay opción de cambiar trabajo y se cambia vida por comida y casa, llevando a una economía autárquica.
El intercambio voluntario se convierte en curiosidad exótica.
Sempiternidad exótica.
El intercambio tenía una antigüedad que AE denomina venerable, pero no reconocida como bendición pública ni un cambio de ideas.
Marx señalará que el trabajo es alienación tanto si es por cuenta propia como por cuenta ajena.
Solo hay recompensa justa cuando se hace desde la sociedad y no por dinero.
Para el la monetización de la economía y la sociedad ha sido un agente de la competencia salvaje y la alienación mencionada.
Su solución será convertir dinero en vales que resolverán no solo el acceso a las cosas, sino también la inflación y los ciclos económicos.
También dice, eliminará los impuestos y la intermediación.
Pero si alguien tiene unos mínimos conocimientos de economía y de realidad, este funcionamiento no es más que el dinero fiat que hoy conocemos…
Ya somos conscientes hoy, como una más de las mentiras socialistas, que su idea aplicada al sistema monetario de hoy ha servido para todo lo contrario.
Tampoco podemos asegurar que lo supiese entonces, como si podemos asegurar que los conocimientos de economía de Marx son como poco equivocados cuanto más, y casi seguro, ausentes…
La tesis de la prosperidad privada y el comercio sobran si queremos una existencia propiamente social, según Marx.
Pero omite cómo la sociedad esclavista ha sido devorada por la industrialización.
Y entonces, Marx aborda y propone otra nueva esclavitud señalando que mantener virtudes burguesas solo puede redundar en anarquía caótica.
El fin de los medios.
Los enemigos del comercio es una obra que plasma la historia en una lucha entre la libertad y el sometimiento, el realismo y la añoranza utópica.
Una genealogía paralela del liberalismo.
Paraíso y pobreza como cuencas de atracción.
La causa comunista percibe en el presente una maldición derivada de cierto error original específico que, una vez subsanado erradicará en todo o parte la inhospitalidad del medio físico.
Como en las religiones invocará a crédulos, explotados y perseguidos.
Así llega el asociacionismo que surge de manera común de costumbres e intereses que confluyen, que formulan un antídoto único para nivelar los deseos diversos, fundiendo filantropía, guerra civil, esperanza y resentimiento.
Paradoja…
Cuando pudiera parecer que el factor revolucionario se centraba en buscar lo desconocido, la realidad y la historia demuestra que el comunismo convive en paralelo con el desarrollo de la libertad y sus hitos, y que su actitud es echarse hacia atrás cuando sufre le vértigo que impone ser libre e independiente.
También incluye un especial horror por la incertidumbre propia de la vida y la realidad, que cancela de un plumazo con igualitarismo patrimonial.
Es en suma una aspiración de infalibilidad recurrente, y desdicha por la realidad y la historia.
Los resortes de la opulencia.
Carl Menger (1840-1921) nos dice en Principios de Economía que el intercambio de bienes produce en los contratos el mismo efecto que si la posesión de cada uno se viera enriquecida con un nuevo objeto.
Todos pagamos por la insatisfacción que nos causa no tener un bien en el momento presente, en lo que se ha venido a llamar utilidad marginal.
Marx no siguió escribiendo sus teorías porque esta idea le resultó irrefutable y la suya directamente invalidada.
El concepto de resonancia mórfica es el que utiliza AE para entender la idea de génesis de la economía austríaca.
Teoría propuesta por Rupert Sheldrake según la cual la naturaleza tiene memoria y los seres vivos aprenden y se organizan no solo por genética o aprendizaje individual, sino por una especie de campo de información compartido.
En su núcleo, la idea dice que las formas, los comportamientos y los patrones se repiten porque cada repetición refuerza un campo que facilita que vuelva a ocurrir.
Como si cada acción dejara una huella que hace más fácil que otros la repitan.
Esa resonancia mórfica hace que a la vez y en distintos lugares de Europa, junto a Menger, Leon Walras y Stanley Jevons, descubrieran la misma idea de utilidad marginal.
Mientras que debemos aceptar que lo antiguo y primigenio es el monopolio, como lo hace el Estado, el primer efecto de la competencia es que ninguno de los agentes económicos pueda extraer ventajas, o destruir o retirar de la circulación parte de sus mercancías o de los medios productivos (…).
Estimulado por esa competencia, el número de las mercancías crece y se abarata, quedando asegurado con menor plenitud el abastecimiento de la sociedad entera (…).
Los efectos principales y básicos son dos: muchas ganancias pequeñas y un alto nivel de actividad económica que conducen a un tercer efecto: producción masiva, pues cuanto más pequeño sea el margen de ganancia de cada uno de los bienes más antieconómico resulta la rutina comercial y menos posible es sacar adelante un negocio con métodos anticuados y poco imaginativos.
La edad media era monopolio.
Adam Smith (1776) en Riqueza de las Naciones nos señala que los pueblos educados son ricos vivan donde vivan. Que la prosperidad no es causal de geografía o de las materias primas.
Distancia estética como condición.
Es difícil llegar a distinguir lo simple de lo complejo, como entender la complejidad del universo.
Es tanto como comprender que existe una libre realidad originariamente no hipotecada a la subjetividad.
Una serie de actos de origen anónimo como la palabra, el dinero, el derecho, la ciencia o la sociedad, todas ellas instituciones humanas no sometidas, en principio, a un antojo particular y arbitrario.
Si esto último no se cumple es con el objetivo y la finalidad de generar situaciones subjetivas que históricamente han degenerado en crueldad y falta de libertad.
Todas estas instituciones son consecuencia de la reciprocidad social que Saint-Simón llamara industria.
Un conjunto de relaciones entre personas que las interrelacionan en una serie de servicios mutuos que sostienen y mejoran la sociedad.
Nadie subsiste sin sistema ni fuera del sistema.
Aunque muchos en la historia se empañaran en quebrarla y sigan a pesar de las evidencias en su contra y los efectos perjudiciales que acarrea.
Sólo captamos apariencias como fenómenos de lo real.
Y para alcanzar un criterio ecuánime es necesario relacionar datos relativos de cada asunto a partir de los cuales el asunto reaparezca más completo.
Ser conscientes de órdenes autoproducidos en las que si la voluntad acaba domada por la inteligencia, mejor que la primera se convierta en perseguidor y verdugo de la segunda.




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