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PAZ SIN TINTA NI SANGRE. 

yosorep
5 jul
4 min de lectura

 

Señala Taleb que una característica de los intervencionistas es la de intentar involucrarse en los asuntos de los demás para supuestamente ayudarlos.


Sin embargo, con ello lo que hace es perturbar los mecanismos de paz de un modo inherente suele funcionar en las relaciones humanas.


La historia está llena de ejemplos de este tipo de intervenciones "salvadoras" que tan a diario como recientemente estamos viendo desde la geopolítica que nos rodea, hasta la gestión local de tu municipio o la gestión del gobierno que tenemos hoy.


La actuación del intervencionista es una suerte de combinación entre la hostilidad y la colaboración estratégica. Este último adjetivo hace referencia a la pretensión de esa intervención.


Volviendo a los denominados IPI que Taleb suele utilizar, recuerda, los intelectuales, pero idiotas. Son estos los preparadores de platos descritos en el papel que nunca prueban cocinados.


Son los que, en casos como los del conflicto palestino-israelí, no han terminado llegando a una solución verdadera como en verdad no es llegar a una solución lo que buscan.


Taleb señala que, si dejas a la gente en paz, suele buscar soluciones, aunque sea por motivos prácticos.


Es lo mismo que es el socialismo al propio mercado, que cuando quiere controlar los precios no permite ver las señales que solucionan el problema y llevan al acuerdo.


Considero que tiene razón Taleb por la realidad general de esa población que ciertamente convive, a pesar de los extremistas de ambos pueblos pueda tener, de políticos sobre todo y de los IPI.


Solo hay que pensar en lo absurdo de las personas que defienden unos principios que no les obliga a jugarse la piel.


Así, los defensores de los países árabes incitan a los palestinos y otros pueblos del islam a luchar desde sus palacios y comodidades, a salvo del problema diario y directo. Ellos no son los que viven en los campamentos…


No hay paz que se arregle con la tinta de los acuerdos y tratados que firman los burócratas.


Siempre ha funcionado, durante milenios, la obligación de convivir de las personas para encontrar una solución.


Una regla general del ser humano es tender a buscar la cooperación. Somos seres sociales. Y el comercio es una prueba de esa característica, que ha permitido a pueblos crecer y ser ricos.


Solo cuando las instituciones se meten por medio la cosa se estropea.


Este tipo de intervencionistas suelen ver la macro en vez de la micro.


Ven todo en términos geopolíticos. Un mundo dividido con solo dos opciones. Blanco o negro.


No ven la capacidad y posibilidad real de cooperación de las personas implicadas en el día a día.


Puede haber personas con intereses diversos, pero no dos bandos. Los bandos son creados.


La paz impuesta desde los gobiernos y las instituciones no es la verdadera paz, que se vive y desenvuelve entre las personas en convivencia.


Estas personas se conocen la Paz de Westfalia y no saben nada de la complejidad.


Por ello simplifican y buscan modelos lineales y binarios para las relaciones entre países y las personas dentro de cada uno de los países.

 

 

¿Dónde están los leones?

 

Taleb utiliza esta referencia de los leones en base a una experiencia personal en una visita a una reserva en África.


En este caso señala la morbosidad que se confunde con lo empírico, cuando trasladado a la realidad del mundo, no es tan fácil encontrar leones peligrosos y depredadores como el resto de fauna animal, que convive y bebe en la misma charca.


La naturaleza, como en el caso de la humanidad, tiene una preferencia demostrada a la cooperación antes que al enfrentamiento.


Solo desde el punto de vista de la gestión de riesgos financieros, y quizás humanos, debemos tener en cuenta el papel del león para no tener efectos negativos cuando menos nos lo esperemos.


Solo la ignorancia humana conjugada con el interés particular de algunos “leones” nos ha llevado a enfrentamientos y confrontaciones por otra parte no deseadas.


La Ley de la jungla es empíricamente más colaboración que depredación. Y depende de nosotros.


La historia es contada la mayoría de las veces como una paz interrumpida por la guerra. Sin embargo, no al revés. Porque la mayoría de las guerras terminan con una paz.


Uno de los sesgos de las personas, una heurística propia del comportamiento es el sesgo de disponibilidad.


Por este sesgo confundimos lo estadístico con lo emocional y lo visible, que en nuestra realidad se ve manifestado mediáticamente: solo existe lo que nos dan las noticias.


Nos hace pensar que determinadas cosas ocurren con más regularidad de lo que los datos manifiestan.


Esto puede ser negativo, añadiendo un extra de protección y prudencia en la vida cotidiana, muy ejemplar por ejemplo en el perfil de riesgo de los inversores.


En cualquier caso, este sesgo no nos beneficia, no solo en las inversiones, sino en la vida. No contribuye a la erudición.

 


Taleb denuncia que hemos sido alimentados con dieta constante de guerras y poca de paz.


Y como en otras tantas cosas no nos hacemos la pregunta de quién ha escrito esa historia. Y la respuesta es que no son científicos. Son personas con sesgos, en muchos casos estructurales.


Por ello, debemos plantearnos siempre la rigurosidad de estas historias.


Tenemos ciertos problemas para conocer la realidad. Taleb los enumera de la siguiente manera:


1.      Problemas de sobre ajuste en la vía positiva. Es decir, los resultados positivos tienden a publicitarse más que los negativos. Tendemos a mostrar lo positivo y ocultar lo negativo.


2.      Confundimos la intensidad con la frecuencia. Y esto es importante. Situaciones recurrentes son en muchos casos más valoradas o presentes que hechos que ocurren una sola vez, pero son más destructivos.


En los mercados financieros, hay operaciones menos frecuentes, o incluso una sola, que puede acabar destruyéndote.


3.      El problema de representatividad provoca que lo narrado no se ajuste a los hechos empíricos o reales. En muchos casos porque la vida real es menos dolorosa y aburrida.


4.      La sobreestimación. Algo también muy recurrente en el caso de las guerras, donde las cifras de fallecidos, cuando no fueron registradas son sobrevaloradas.


Una de las cosas relevantes en la documentación de noticias y la historia misma, es el hecho de que no se entiende la noción de ausencia de datos ni la de hechos silenciosos.


Sin embargo, entenderlo nos debería llevar a tener en cuenta que lo que no aparece en los datos también debería tenerse en cuenta.


Como dice Taleb, la ausencia de cisnes negros en la historia no significa que no hayan existido.


Existen....



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